05 julio, 2015

Mientras tanto, al otro lado...

© iiv | Flickr
Hace calor. Nos sobran las sábanas, la ropa y las ganas. 

[Jordi no está;
no le hemos dejado pasar]

Huele a verano, el olor entra por la ventana. Desde la calle, oímos a unos niños jugar y a una madre gritar ya es hora de irse a la cama. Ella baila de pie sobre el colchón. Agita sus brazos siguiendo la música de su cabeza. La miro balancearse. Parece poseída por algún tipo de recuerdo feliz, porque nunca antes la había visto sonreír así. O quizás sea porque está aquí, de esta manera. Por estar.

[Quiero ser contigo,
no quiero ir sin mí]

Hoy es noche de brujas, de solsticio y yo tengo a Eva ante mí, sobre mí. Con un pie a cada lado de mi cuerpo, empieza a descender mientras sigue balanceando sus caderas. Sus ojos clavados en los míos. ¡Qué fuerza, qué dolor! Quiero no mirar, pero ella ya me tiene.

[Ojos que no ven...
amor que murió]

De pronto, hay contacto y algo se despierta. Quiero tocarla. Y debo de haber dicho esto en voz alta porque me sonríe. Ella me toca a mí y yo la toco a ella. Me acaricia el pecho y juega a ver cuán profundo puede llegar.

[Ya es tarde;
ella es una huella permanente]

No quiero cerrar los ojos y rendirme al placer, pero sus dedos se empiezan a mover y yo también quiero bailar. Si esto es un sueño, no quiero despertar.
"Bésame", susurra. Ojos tristes y gesto expectante. Jodida ha sido su vida, pues agarra con las manos los pájaros con tanta fuerza hasta que pierden las ganas de volar, así tienen que quedarse. No hay forma de escapar. Y yo lo sé. No vuelo, he olvidado cómo se hace.
Su boca tan cerca de la mía. Su pelo sobre mi cara, sus pechos rozando los míos. Fuera ya casi es de día, dentro todavía es de noche (¡y qué noche!). Había olvidado lo que era besar con sed.
"Contemos hasta diez y muramos un poco más", le contesto con el mismo dolor.

[Dos Evas desnudas 
y una cama empapada]

Lo que para muchos puede ser una invitación a follar, yo sólo quiero hacerla (son)reír. Porque si no, ¿qué clase de historia vamos a escribir si no somos capaces de compartir un momento tan íntimo como una sonrisa? ¿Qué libertad vamos a soñar si no somos capaces de compartir un silencio dentro de una jaula abierta? ¿Cómo vamos a vivir si nos escondemos al llorar?

[Arranca,
quiero verte temblar]

2 comentarios:

  1. Me tenías desde la segunda frase.
    Brutal.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Me vuelve a costar horrores sacar cosas decentes, pero cuando se trata de ella... sencillamente surge.

      Muchas gracias por estar ahí siempre :)

      (Ella sí es brutal)

      Eliminar