16 noviembre, 2014

Her


Voy a dejar de esperarte y a empezar a desesperarme. Sé que acordamos esperar la una por la otra, que sería suficiente para las dos: aguantar hasta atragantarnos, intoxicarnos, asfixiarnos con nuestro propio pensamiento. Sé que dijimos que nos rendiríamos ante nuestros demonios al menos una vez al mes y nos lloraríamos nuestros miedos hasta quedarnos sin léxico (porque todavía quedan cosas por las que llorar). 

Me gusta el silencio, me incomodan las multitudes y sólo busco la calidez de la soledad, pero son ya muchas las veces que sigo esperando que llenes mi vacío con el tuyo, que mi dolor se consuele contra el tuyo. No puedo estar con esta herida abierta. Me pudro por dentro.

[Y los nombres que escribo en esta libreta me dijeron que mi paciencia era, es y será virtud.]

No quiero ser tu amiga, 
quiero besar tu cuello 
y abrazarte como a un animal herido.

2 comentarios: