09 julio, 2014

La esteparia


This world is gonna burn, burn-burn-burn
As long as we're going down...
Baby you should stick around
Petra Petranova. Originaria del barrio de Bellvitge, polaca según la cartilla del paro y encima polifacética. Lo mismo te liaba un porro con algunas rimas y leyendas de Bécquer que se te ponía en plan cantautora a tocar la guitarra desafinando unas cuantas notas y creyéndose la musa de Joan Manuel Serrat. O te hablaba de cómo Picasso se inspiró para pintar La Mona Lisa. Iba de entendida por el barrio -porque la ESO le quedaba muy lejos ya-, de inconformista indignada o de indignada inconformista (el orden de los factores no altera el producto, o eso le decía la sabionda de Joana, la de los dieces y los dientes blancos), con ese pelo color moco y esa cazadora remilgada con parches y sin botones que había tenido mejores tiempos, pero sus grandes bolsillos seguían cumpliendo su función en los chinos, en los supermercados, en las tiendas de ultramarinos y en los mercadillos. No robaba por necesidad, sino sencillamente porque podía. ¿Y si te pillan? Hasta que me pillen.
Fuera como fuere la Petra era de lo que no había. La hubo conocido en el peor momento.
Estábamos en el bar de Ros cuando ella se acercó golpeando fuertemente el suelo de madera con sus botas camperas. Dejó caer su cazadora sobre el taburete al final de la barra y se sentó en el contiguo. Pidió un mosto. En la televisión retransmitían una vieja noticia: agentes del orden embisten a un grupo de manifestantes frente a lo que parecía ser el Congreso de los Diputados. Llovían hostias como panes.
"Algún día."
La miró, sentada junto a él, de espaldas al resto, con la vista fija en la pantalla.
"Algún día nosotros también estaremos a ese lado", suspiró esbozando una risueña sonrisa.
Por algún extraño motivo, encontraba excitante el tumulto, la aglomeración, la sed y la sangre. Podría deberse al morbo televisivo de disfrutar viendo el dolor ajeno, pero creo que quizás se debía más a una simple cuestión de esto no me está pasando a mí. Fue por eso que, desde aquel momento, Jordi supo que la Petra era mucha Petra.

~*~

"Estamos jodidos, Jordi."
"¡No fastidies!"
"Me abro, tío. Nos vemos."
Petra siguió riéndose hasta que su risa y ella desaparecieron entre la muchedumbre. Los Mossos se abrían paso hacia él. Como un perro acorralado, Jordi empujó a unos cuantos y decidió que ya iba siendo hora de largarse de allí.

3 comentarios:

  1. ¿Quién sabe realmente a dónde pertenece cada uno? ¿Lo sabe el que arma la cartilla del paro? ¿Lo sabe aquel con quien duermes? ¿Lo sabe uno mismo? ¿O lo ignoran todos?

    Saludos

    J.

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  2. Lo mismo te liaba un porro con algunas rimas de Bécquer...
    me ha tocado el corazoncito esa frase.

    Un saludo.

    erespoesiayrockandroll.blogspot.com.es

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    Respuestas
    1. Bécquer fue mi poeta favorito cuando estaba en el instituto; y hubo una vez un chico en 1º de la ESO que solía hacerse "porros" con las páginas del libro de Lengua y Literatura. Ya ves tú jaja

      Me alegra muchísimo que te haya llegado el corazón :')

      ¡Gracias por leer!

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