19 abril, 2014

La erótica del poder

Sábado de cine
Noche independiente.
Dos cervezas frías
y un trozo de pan.
Dos colgados negándose.
Dos perdedores retorciéndose.
Portal número treinta y dos.
Nos pica la curiosidad.
Rápido, 
que no nos pillen los vecinos,
le pido.
Mejor, que nos pille la policía,
me responde.
Sueño, estupor, amor.
Él coloca su mano entre mis muslos.
Sonríe, cachondo.
Deja de putearme,
le digo.
Respírame el aire,
quítame las ganas de huir,
le suplico.
Con el deseo atragantándosenos,
y su polla rozándome:
¡Bésame, coño, bésame!,
le exijo.
Entonces.
Sus dedos trepan,
el vértigo comienza.
Estampa la mano contra el telefonillo.
Llamamos al primero, al segundo, al tercero, al cuarto.
Sexo en estéreo.
¡Gamberros!
A propósito:
sus dedos me alcanzan.
Y todo se va a la mierda.

4 comentarios:

  1. ¿Para qué dar tantas vueltas negándose al placer?

    Saludos

    J.

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    1. Nos puede el masoquismo.

      Gracias por leer :)

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  2. ¿escándalo público a altas horas de la mañana, o porno vía telefonillo? estupenda composición.
    un beso.

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    1. Aventuras "after dark" para amantes intrépidos y desvergonzados.

      Gracias por leer :)

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