30 julio, 2012

Titanium

Quiero cambiar el mundo, de una forma u otra, con una voz tímida o una letra muy grande, con unos pasos insignificantes o una vida entera, con el sol por detrás o la sombra por delante. Quiero desplazar el mundo de su órbita, sentir que se tambalea sobre su propio eje. Quiero ser el enlace que une las moléculas de oxígeno, el enlace de las cadenas de átomos de carbono en sangre. Quiero ser el viento del norte ascendiendo por la falda de las montañas, rozando la cúspide y deslizándome por la pendiente hacia campo de secano. Quiero ser el olor a tierra mojada antes de una tormenta, los truenos de durante y la calma reinante de después. Quiero ser el pánico que desaparece, el miedo que se encoge, la valentía que crece y la sonrisa que se convulsiona en el pecho. Quiero ser la copa de los árboles, zambullirme en el verde de los bosques. Quiero ser la corriente marina que migra de un océano a otro. Quiero ser el polvo del desierto deslizándose sobre el asfalto, por carreteras interminables de tres a diez millas de largo, a ciento veinte por hora, bajo las ruedas de un Cadillac negro de los setenta. Quiero ser la música alta que ahogue los gritos de inseguridad. Quiero ser las manchas de pintura en los dedos, el color sobre el lienzo blanco, brochas y pinceles. Quiero ser los poemas escritos en las paredes, los ensayos sobre filósofos sin distracciones, las novelas interminables, los guiones de películas sobre piratas y exploradores. Quiero ser la materia transfigurada. Quiero ser un sol sostenido entre manos gélidas y que mis cenizas se cuelen entre sus dedos. Quiero ser la respiración de las estrellas, la colisión de los planetas y el bigbang del universo. Quiero abrir los ojos y seguir soñando despierta. 

Joder. Tengo los ojos abiertos y estoy despierta.

1 comentario:

  1. Ay, M., ahora entiendo lo que querías decir con "escritura automática".
    Este texto es uno de esos que salen solos, que se te cuelan entre los dedos. Aunque no quieras. Gritan lo que sea que tengas en el alma y que está presionando sus paredes. Te dan ganas de explotar.

    Me he visto y ésa de las letras soy yo aunque sepa que las palabras no son mías y que yo jamás podría escribirlas de este modo. Pero podría escribirlas y en el fondo serían iguales. La misma sensación, el mismo sentimiento, las mismas ganas aunque en el fondo no sean las mismas.
    Las ganas de abarcarlo todo, de ser grande, de sentirte grande, de que nada puede pararte. Las ansias de contemplarlo todo y serlo todo y la angustia de saber que nada en el mundo va a hacerlo posible.
    La necesidad de cambiar, de cambiarte y de cambiar lo que te rodea, de dejar una huella que fosilice y no se la lleven las olas.

    Llevo una época que en este aspecto doy asco. Quiero abarcarlo todo y estar segura desde ya que no me voy a morir sin tener la certeza de que aquí se me recordará cuando yo ya no esté. Quiero verlo todo, todos los paisajes del mundo y quiero probarlo todo y quiero sentir todas esas cosas que no sentiré en la vida. Es una perspectiva maravillosa y asfixiante y dolorosa y traicionera, pero que no cambiaría por una mente conformista y opaca. Yo busco el reto y a pesar de que voy a perder me lanzo de cabeza.

    Este texto me recuerda a mí, me recuerda a cómo me siento tan insignificante a veces y cómo es en esos momentos en los que más grande sueño, pensando que después de esta tormenta vendrá la calma y con la calma por fin podré asentarme y ser feliz. Pero nunca llega la calma. Aunque a mí no me importa. Ya lo dije antes, no me importa no ganar.

    Creo que tú también te sientes así, M. Es imposible escribir esto y no sentirlo, la asfixia, las ganas, la impotencia, la rabia y la necesidad, pero a la vez los sueños y la ambición y la fuerza que puede llegar a tener tu voluntad.

    Eso de querer serlo todo. Quieres estar presente en todas y cada una de las cosas que te rodean, experimentarlas. Pero no quieres mandar sobre ellas, no quieres ser el líder. Quieres sentirlas en la carne, formar parte, quieres moldear y quieres vivir todo aquello que siempre soñaste. Porque tú sueñas, como yo. Soñamos mil y una cosas que luego nos acosan todos los días y que suenan tan bonitas dentro de la cabeza que no podemos esperar a hacerlas reales.

    Yo quiero ser libre, M. Pero no libre en el sentido de estar prisionera. Quiero ser libre de un modo en que la sociedad y la naturaleza no me dejaría. Quiero hacerlo todo, quiero atravesarlo y probarlo todo y morirme diciendo "lo hice. Lo hice". Y si no lo hice, lo intenté.
    Pero hay tantas cosas que están fuera de nuestro alcance, cosas que sabemos al 100% que jamás podrán tener lugar...

    A mí este texto en el fondo se me clava y escuece y duele. Arde porque me veo y porque yo también lo deseo y siento ese hormigueo en la punta de los dedos y del alma y es lo que me hace sentir viva.
    Pero luego me doy cuenta de que, como tú bien dices, "sueño despierta" y que mi ambición la comparte tanta gente en este mundo que de repente me siento chiquitusita y diminuta. Que si ellos no lo hicieron, yo no lo haré tampoco.
    Y sin embargo, no hay quien me frene. Eso es lo único que tengo claro.


    (siento la extensión de nuevo, M. y perdona si te confundo o te "ofendo" o lo que sea en cualquier punto >.< ¡la referencia al cadillac me ha encantado, y la cabecera me enamoró desde el primer momento!)

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